REFLEXIONES 21 AL 27 DE JUNIO 2020. XII DEL T.O.

SÁBADO 27 DE JUNIO DE 2020
LA PLEGARIA, DESEO DE UN CAMBIO DE VIDA

       La plegaria unifica, la plegaria nos abre nuevos caminos  la plegaria es un reto que nos empuja hacia horizontes insospechados. La plegaria es el modo sereno y equilibrado de estar siempre caminando y nunca cansarse, de estar siempre buscando, y no desfallecer, y es la manera HUMILDE de coronar cimas y saber y experimentar que tienes siempre ilusión y empuje para nuevas. Es el remedio hu.ilde que consigue aquello que te parece i.posible,, porque aprendes a caminar sobre las aguas y y a estar siempre en las alturas sin peligro de vértigos o caídas.  Hemos de pedirle al Señor el don de la plegaria; y hemos de pedirlo porque ella, la plegaria, lleva implícita, encarrilada, identificada consigo misma, el deseo profundo de un constante y continuó cambio de vida, , mejor dicho, de una subida más intensa, de un desarrollo más pleno de esa realidad de amor recibido. Es por eso que la plegaria remueve todo nuestro ser y siempre recibimos, en ella, en la plegaria, aquello que  en esos momentos necesitamos y nos conviene; porque la plegaria es la mirada de Dios sobre cada uno de nosotros, y, con ella, con su mirada, Dios hace descender cuanto nuestra alma anhela, aunque en esos momentos no lo expresemos. Hoy es un día de sorpresas; tenemos la plegaria comunitaria, empezamos con Josep-Lluis la reflexión de nuestra actitud ante el sufrimiento, y también el Racó rebosa de vida  y de participación con los hermanos que conviven con nosotros. Aprovechemos tanta gracia y bondad del Señor. Él es el que nos visita con tantos dones.
P. Llopis (27/06/20)


VIERNES, 26 DE JUNIO DE 2020
INTERIOR Y EXTERIOR SE COMPLEMENTAN





       Cuando caminamos  hay que ser cuidadosos y saber siempre dónde ponemos el pie; esto que es una norma sencilla en nuestra vida  a veces lo olvidamos. Y lo curioso del caso es que, en cambio, en aspectos no tan fundamentales en nuestra vida sí lo solemos tener en cuenta. Jesús nos lo enseña con suma delicadeza y claridad: no puedes edificar una cada sobre arena; sí esto haces, cuando arrecien las lluvias, se desaten las tormentas y los vientos  se intensifique sobre ella, ya sabemos, la casa no aguantará. Nuestra vida es fuerte en el Señor; es Él la fuente de la que beberás el torrente de vida que no permitirá que tu barca naufrague; es el alimento que perdura, sin descanso y sin pausa, para que tu caminar sea suave y ligero. Es esto saber dónde pones tu pie para que tu vida no zozobre, no resbale o no se hunda. 
Hemos de césar en darle el tiempo oportuno y necesario a esa dimensión de interiorización; es el camino de la fortaleza, de la seguridad diseminadas en todas las circunstancias posteriores. El camino interior es también un camino diseminado, integrado, identificado en los todos aspectos exteriores en los que se desarrolla nuestra vida. Nada existe si no es en relación y en una dimensión esencial integradora; el interior es y mira hacia el exterior, y el exterior encuentra su fundamento en las raíces profundas del interior. Ambas realidades, sin conexión aisladas no conforman la verdadera dimensión de la persona. El agua, cuando regamos nuestros campos y nuestras plantas, tiende a esconderse en sus raíces, no en las hojas, y desde allí permite que estas, las hojas, reciben su brillo y su esplendor. Es todo un conjunto de vida integrador y completo. Miremos, pues, siempre cuál es la base de nuestra vida; va en ello nuestra consistencia y la seguridad en nuestro caminar. La plegaria de este nuevo y feliz amanecer sea: AQUÍ ESTOY, SEÑOR, PARA HACER TU VOLUNTAD. Es garantía total de éxito; siempre encontrarás la fuente que sacude tu sed; siempre encontrarás el alimento que sacie tu hambre de vivir y llenarte de amor y de paz. Y, aunque vengan tormentas, tu espíritu  jamás zozobrará.
P. Llopis (26/06/20)



JUEVES, 25 DE JUNIO DE 2020
... EL AMOR TE VUELVE FUERTE COMO EL ROBLE





       Seguimos con la celebración de San Juan Bta, da para mucho está fiesta. Me llama la atención la pureza, claridad y coherencia de su misión. No hay atisbos de contaminación; en la vida de San Juan, lo que hay en él interior, con la misma pureza y claridad, contemplamos en el exterior; lo que grita en el desierto, lo anuncia, sin adaptaciones en los palacios. Su misión es proclamar la verdad, ser fiel a la verdad y no es una caña agitada por el viento, sus raíces son firmes y estables, y no permite POSIBLE  debilidad o fragilidad; es lo que llamamos la ecología del amor, que esa pequeña casa que, con suma delicadeza, miramos, cuidamos y preservamos de todo POSIBLE deterioro. Y cuando esto lo realizamos, el amor se vuelve fuerte como el roble, estable como una buena cimentación y poderoso como el viento huracanado. Y contemplamos cómo amor, este amor limpio e incontaminado, se identifica, con las mismas características, con la verdad; y, acompañados por tan incontaminado compañía, regalos de bondad para los demás cada uno de nuestros pasos al caminar. Muchas veces hemos dicho de SER DISCÍPULOS DEL AMOR, SÍ; digamos también los que MIMAMOS AL AMOR, pues es así, cuidado, mimado e incontaminado como lo hemos de ofrecer a los hermanos.
P. Llopis (25/06/20)




MIÉRCOLES, 24 DE JUNIO DE 2020
SAN JUAN, EJEMPLO DE TRANSPARENCIA





        Recordad, hoy, es San Juan; exactamente es EL NACIMIENTO DE SAN JUAN; el 29 de Agosto celebramos EL MARTIRIO DE SAN JUAN. Dos fiestas importantes en el calendario litúrgico dedicadas a este Santo tan importante en la historia de la Iglesia. Y...¿qué destacamos en la vida de San Juan? ¿qué es lo que lo hace tan importante? Mirad, yo, hoy destacaría: LA TRANSPARENCIA. En momentos importantes como en momentos cotidianos de su vida, San Juan es el mismo y con toda claridad; no hay en él ningún tipo DE CONTAMINACIÓN; sus palabras son su vida, y su vida son sus palabras; hay una plena comunión e interrelación en todas las manifestaciones y vivencias en las que aparece. No conoce la doblez, la apariencia, la incoherencia, aunque, como en él sucedió, esto le conduzca a la muerte. Y es que es curioso en esta nuestra sociedad exigimos, y así debe ser, la transparencia en tantos aspectos de nuestra vida: el económico, el social, el laboral; y en cambio, si CONTAMINAMOS la sociedad con nuestras apariencias, odios, envidias, comodidades, falsas verdades, esto se tolera, da la impresión que esto es personal sin ninguna consecuencia negativa en la sociedad. Hoy,, fiesta de San Juan, vamos a pedir LA ECOLOGÍA DEL AMOR; ese ser transparentes en todos los ámbitos y manifestaciones de nuestra vida; ser lo que el AMOR nos enseña, y serlo en la intimidad, en familia, en el trabajo, en nuestras plazas, por doquier; es la JUSTICIA DEL AMOR, que siembra de buenas semillas los diversos campos de nuestra sociedad, aunque ello traiga cualquier tipo de consecuencias. Vamos a abrirnos a la luz clara, transparente y coherente que refleja San Juan.
P. Llopis (24/06/20)




MARTES, 23 DE JUNIO DE 2020
EL AMOR, CAMINO DE TRANSFORMACIÓN-CONVERSIÓN



Así es nuestra vida: una constante y continúa interiorización; esta actitud contemplativa es, en principio, esa suave y eficaz purificación en la que vamos siendo conscientes de los pesos y cargas que nos afligen; eso que dice Jesús con esa expresión tan gráfica: la viga; ya veis, aún siendo de características y tamaño tan evidentemente grande y descomunal, puede pasar y pasa sin tener conciencia de ella. Hace falta detenernos, entrar en nuestra habitación, cerrar la puerta y dejarnos impresionar por el AMOR de Dios que escruta nuestro interior. Es importante está purificación; viene a ser está liberación el camino por el que nos hacemos capaces de proyectar nuestra mirada comprensiva y compasiva sobre los demás. Hay que invertir los términos, nos dice Jesús: saca la viga de tu ojo, y toda tu vida será auténtica denuncia compasiva, eficaz y amorosa. Claro que vemos, lo vemos todo, lo personal y lo de los demás; pero, lo vemos a través del prisma del amor que es el camino eficaz para nuestra propia transformación-conversión y ser buena noticia para la transformación-conversión de los demás. Entra, no tengas miedo, cierra la puerta, y el buen Dios hará que salgas pletórico de luz, bondad, compasión y amor y paz hacia ti mismo y a los demás.
P. Llopis (23/06/20)


LUNES, 22 DE JUNIO DE 2020
EL LEGADO DE JESÚS



Es el tiempo de la responsabilidad personal; se ha terminado parte del confinamiento y ahora somos cada uno de nosotros los que hemos de dar la respuesta oportuna en beneficio personal y de los demás. Vamos a ser conscientes de que no vivimos solos, no actuamos solos; nuestros comportamientos pueden tener efectos positivos o negativos en los demás, según sea la índole del camino a seguir. Esto que vemos con meridiana claridad relacionado con el coronavirus, es tambíén un hecho real en nuestra vida evangélica. Llevamos y somos transmisores de un legado eterno que puede ser motivo de contagio positivo o negativo según sea la responsabilidad de muestro proceder. Jesús, el Señor, nos envía con este bagaje y nos dice: LO QUE HABÉIS ESCUCHADO AL OÍDO, PREGONADLO EN LAS PLAZAS; LO QUE SE OS HA INSINUADO EN LA INTIMIDAD, GRITADLO EN LA AZOTEA Y EN LAS TERRAZAS. Es Jesús Quien nos deja todo este legado para que contagiemos a los demás. Si, en cambio, miramos con nuestra vida hacia otro lado, el resultado será otro tipo de contagio como división, confusión y otras situaciones negativas. A nosotros la responsabilidad. Detener la pandemia, de cualquier tipo que ella sea, ES RESPONSABILIDAD PERSONAL CON GRAVES, CONTINUAS Y POSITIVAS CONSECUENCIAS A TENOR DE LA CONDUCTA QUE NOSOTROS TENGAMOS. Vamos a acertar en el camino oportuno. Es nuestro bien y el de los demás.
P. Llopis (22/06/20)


DOMINGO, 12 DE JUNIO DE 2020
NUESTRAS VIDAS, BÚSQUEDA DEL HERMANO QUE SUFRE

         Frase que repite Jesús en muchas ocasiones: NO TENGÁIS MIEDO. Es propia del Padre que, ante las dificultades que prevé se va a encontrar su Hijo, lo consuela y lo anima a caminar con humildad, perseverancia y valentía; esa parresía nos viene de Dios; no es fruto de nuestra programación, ni de nuestras fuerzas; nos viene de Dios. Y, con esa actitud, coraje, valentía, parresía, nos envía a algo muy concreto, y a esta misión nos debe acompañar esa actitud que recibimos de Dios; es el mensaje de Jesús: está todavía encubierto y hemos de desvelarlo. Así, nuestra misión es que sea patente para todo el mundo; que tengamos la fuerza de Dios en que el mundo se contagie de Jesús; esa es la salida de nosotros mismos, la Iglesia en salida y en acogida; nuestras vidas que son búsqueda del hermano que sufre y hospital que lo acoge; y es Jesús que nos dirige y nos susurra: lo que habéis escuchado en el tabernáculo de tu interior, proclamadlo en las plazas, terrazas y azoteas; gritando que lleváis el fuego del amor de Dios con el que tenéis que incendiar el mundo entero. Es importante ESCUCHAR EN NUESTRO INTERIOR aquello que, posteriormente, hemos de proclamar exteriormente; así es nuestra vida de fe: previamente, Dios nos habla e ilusiona, y, posteriormente, proclamados lo escuchado; y, para ello, la consigna de Jesús: NO TENGÁIS MIEDO. Con Él no existe el fracaso, porque vivimos y actuamos a expensas del Amor.
P. Llopis (21/06/20)

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