CUIDEMOS LOS PEQUEÑOS DETALLES
A veces, porque son pequeños detalles, los ponemos en menor atención, los marginamos o no los tenemos en consideración. No es la postura correcta. Los pequeños detalles, bien cuidados, son manifestación de un bien cuidado interior y de una delicadeza profunda. En cambio, el olvido de ellos nos hace vulgares y superficiales en nuestra vida. Dios nos mima, a lo largo de nuestra vida, con sus pequeños detalles que siempre son muestra de su buen gusto y preocupación por cada uno de nosotros. El tener una actitud de contemplación no es fruto de trabajos intensos, luchas sin fin o preocupaciones que nos sobrepasan. Es todo mucho más sencillo. Es ese pequeño detalle por el que notas que se ha apoderado de ti, o se está apoderando la desgana, y te resulta más fácil claudicar y no hacer ese momento de silencio al que Dios te está llamando. ¿Veis? Es ese pequeño detalle que, si lo superas, entrarás con gozo en ese recinto sacro de la contemplación. Es solo un pequeño detalle el que Dios te p...



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