REFLEXIONES DEL 14 AL 20 DE FEBRERO
SÁBADO, 20 DE FEBRERO DE 2021
JESÚS CONVIERTE EL DESIERTO EN UN JARDÍN
Es interesante esta distinción; hace el Evangelio está distinción. Nos dice el evangelio: Jesús se retira a un lugar desierto... Es un espacio físico, un "lugar" en el que la vida resulta muy difícil, y la palabra que acompaña a lugar es un adjetivo; y ahí, aprovechando Jesús esas connotaciones oportunas se retira Jesús. En cambio, ahora, nos dice el evangelio que Jesús se retira al desierto; no es un adjetivo, es un sustantivo, no es un espacio físico, es la vida misma, en la que, dominada por las condiciones desérticas, la vida de Jesús resulta difícil y totalmente necesaria. Y ahí se presenta Jesús en medio del desierto; y no para condenarlo, o para lamentarse de todas esas circunstancias adversas sino para inocular, ahí, en ese ambiente inhabitable el bálsamo suavizado y sanador de su amor y de su paz. Lo importante es sembrar aquello que sabemos darà fruto. Si sembramos la semilla personal, ya sabemos que no dará ningún fruto, aunque vaya acompañada de lamentaciones y acciones sin fin. La luz no se enciende con diatribas y discursos; la luz se enciende dándole al interruptor que la enciende que es el amor y la paz. Y es este amor y paz de Jesús, no la nuestra, la que convierte nuestro amargo e inhabitable desierto, en un hermoso jardín en el que es el mismo Dios el que se pasea gozoso y sirve de apoyo a tantos hermanos nuestros que lo desean profundamente. Primer domingo de cuaresma: Dios hace su morada en el desierto de nuestra vida; es la Real esperanza de nuevo amanecer.
VIERNES, 19 DE FEBRERO DE 2021
EL SEÑOR QUIERE ILUMINAR LA VIDA CON SU AMOR
Viernes de Cuaresma. Vamos a dar un paso más hacia la Pascua. Yo me lo imagino de una manera Real, visible. ESTEMOS cada vez más cerca de Dios. El camino hacia Dios es siempre progresivo, cada vez más progresivo; lo vemos cada vez más cerca; y lo vemos cada vez más cerca, porque su amor se hace claro, más visible en el entramado, con frecuencia complejo de nuestra realidad personal. Es Dios, su amor, quien nos busca, quien pone imaginación para iluminar todos los rincones de nuestro corazón, todos los lugares más recónditos y oscuros de nuestra realidad. Y es Dios quien ante ese espectáculo de nuestro no atractivo interior, no hace marcha atrás, sino todo lo contrario, intensifica su estrategia para conseguir adentrarse en nuestro santuario interior. Es Dios, antes y mucho más que nosotros, el que quiere iluminar nuestra vida con su amor. De aquí, el papel preponderante del Señor, Él es el protagonista. Lo nuestro es INCLINAR LA CABEZA, HACERLE UNA PROFUNDA REVERENCIA Y, EXTENDIÉNDOLE HUMILDEMENTE UNA ALFOMBRA, DEJAR QUE EL SEÑOR PASE A NUESTRO INTERIOR. El viaje parece corto; no lo creas; necesita el ritmo de la paciencia, de la constancia, de la eficacia del amor; porque lo importante es que nunca se retroceda, paso que se dé, sea este definitivo. No olvidéis, hoy, tengamos una invitación especial, es para el Señor; le decimos: pasa, Señor, te espero con ansia y con gozo.
JUEVES, 18 DE FEBRERO DE 2021
DEJAR SALIR LO QUE IMPIDE EL AMOR DE DIOS
Entre hospital y hospital, vamos mejorando. Controles y más controles y lo que Dios quiera. Acabo de venir del hospital de la Plana para una visita a la hematóloga. En fi, tratamientos y más tratamientos. Y mientras tanto, estamos de lleno en la Cuaresma. ¿Habéis abierto las puertas, ventanas y RENDIJAS? Esas no...., las del corazón. No tengáis miedo de hacerlo. No hay posibilidad de que entren virus ni otras anómala patologías. Todo lo que va a entrar va a ser muy bueno; va a ser: el AMOR DE DIOS; Y TODO LO QUE VA a salir, va a ser, igualmente, muy bueno; va a ser todo lo que impide el AMOR DE DIOS. Y el resultado de esa combinación: una explosión de paz, bien y felicidad. La fórmula es muy sencilla: entrada de amor de Dios más salida de obstáculos que lo impiden, igual a un tsunami de paz, alegría y bondad. No hay más camino. Este es el camino que iremos aclarando a lo largo de la Cuaresma y Pascua.
MIÉRCOLES, 17 DE FEBRERO DE 2021
DIOS ES AMOR
Atención, mucha atención, hermanos; es el miércoles de ceniza, inicio de la Cuaresma preparatoria de la Pascua. El punto de mira: la Pascua, que es el paso del Señor amándonos hasta el extremo. Todos, por favor, haced esto: ABRID LAS PUERTAS Y VENTANAS DEL CORAZÓN, QUE ENTRE LA SAVIA NUEVA HASTA POR LAS RENDIJAS. Mucha atención: no se trata de entrar dentro de nosotros mismos para ver aquello en lo que fallamos; no es este el camino. HAY QUE AIREAR EL CORAZÓN, ESPONJARLO, Y DEJAR QUE ENTRE POR TODOS LOS POROS, RENDIJAS, VENTANAS Y PUERTAS EL AMOR INFINITO DE DIOS. El resto ya vendrá; lo primero: DEJAR ENTRAR EL AMOR DE DIOS. A aquello que hemos de ser sensibles es al amor de Dios, encarnado en nuestro corazón; y es es Amor de Dios el que nos enseñará cuáles son los falsos líderes en la vida y A los que no vale la pena ni dedicarles ni un momento de nuestra vida. Abramos nuestro corazón y dejémonos contaminar por el AMOR. El Señor que es amor, quiere enfangarse en nuestra miseria y hacer de ella un jardín del Edén. Empezamos la Cuaresma con este pequeño ejercicio: nadie ni nada merece estar en el altar de nuestro corazón; ese altar está reservado única y exclusivamente al AMOR DE DIOS. En el silencio de nuestro corazón, al abrir puertas y ventanas, hemos de sentir la fuerza del amor que entra y la vertiginosa corriente de todo lo inútil que de nuestro corazón sale. Vamos a purificar el corazón, vamos a sacarlo vamos a darle lo que de verdad le satisface, sin miedos. Dios, con su amor, quiere ser el adalid de nuestra vida, el que la conduce por el camino de la sabiduría. Y, no olvides, la fuerza del amor expulsa los demonios disfrazados de ángeles; a nosotros nos engañan. No hay nada comparable a la fuerza del amor. Ya sabéis, hoy, en el silencio de este miércoles de ceniza, abre puertas y ventanas, y que, libremente, entre en nuestro interior la fuerza del amor de Dios. Intensificaremos, en está Cuaresma, nuestros contactos. PAZ y bien.
MARTES, 16 DE FEBRERO DE 2021
EL AMOR DE DIOS PONE LUZ EN LA OSCURIDAD
Sí, hay que entrar dentro de nosotros mismos, y, acompañados por el Divino Maestro, descubrir si hay algún rincón, alguna parcela personal, ajena al misterio profundo del amor de Dios. No tengamos miedo de dejarnos acompañar por el Divino Maestro; hacerlo sin Él, lo que ocurre es que todo es confusión; el viaje al interior es muy complicado para ser capaces de hacerlo por nosotros mismos; y la confusión empieza cuando no descubrimos la oscuridad. Se da mucho este fenómeno interior; no acompañados, puede más la apariencia que la verdadera realidad, pueden más las justificaciones personales que la fuerza del amor, y pueden más nuestros cansancios que el horizonte infinito del amor. Todos hemos asistido al deprimente espectáculo de hermanos nuestros que no saben discernir la auténtica verdad de su negativa realidad. No están acompañados por el Señor. Este acompañamiento es LUZ. El amor, EL AMOR DE DIOS, tiene la extraordinaria cualidad de poner al descubierto la verdad desnuda de nosotros mismos. No tengamos miedo a sentirnos vistos por el amor de Dios; es ese amor de Dios el que pondrá luz en la oscuridad, y la pondrá de esa manera tan peculiar y agradable que tiene el AMOR DE DIOS de hacer las cosas. Es este amor de Dios el que nos hace gozar y vivir en plenitud. Mañana, empezamos la Cuaresma. Mucha atención, el amor de Dios quiere rebajarse a lo más recóndito de nosotros mismos. Abramos nuestro corazón y dejémonos encontrar por el amor de Dios..a las 18,30 haremos, en el Racó, la ceremonia de la ceniza. Abiertos todos a lo que la Cuaresma nos enseñe. PAZ y bien a todos.
LUNES, 15 DE FEBRERO DE 2021
INTENSIFICAR SER AMADOS Y DE AMAR
Vamos a aprovechar el tiempo; es importante este toque de atencnión; no nos pasemos a ese otro bando en el que nos conformamos con "pasar el tiempo". No es suficiente; hay que poner algo más de nuestra parte y no echar a perder tantas posibilidades que el Señor nos ofrece. Dejamos de lado todo otro tipo de autosuficiencia exclusiva que raya siempre en una fácil demagogia por no responder nunca a nuestra verdadera realidad. La Cuaresma es ese toque de atención por el el Señor nos quiere hacer despertar; ya tenemos; aprovechar el tiempo y despertar, en este caso, son sinónimos; vienen a identificarse en el mismo objetivo y finalidad; lo cual significa: intensificar cada vez más nuestra capacidad de ser amados y de amar, y aprovechar al máximo todos los momentos de nuestra vida, sean como sean, esto no importa, para en ellos y por ellos amar sin reservas y sin medida. Aprovechar el tiempo es amar; despertar es darnos cuenta de que siempre podemos amar más de lo que lo hacemos. Resultado: triunfo del amor que es la presencia de Dios. Ubi charitas et amor Deus IBI est. Ver a Dios es sentirse bajo el impulso creador del amor. La presencia de Dios es amar y es amor. Su poder que es infinito, tiene como motiva ción fundamental manifestar su amor, es expresión de amor. Ese es nuestro modelo. Somos lo que somos por nuestra intensidad de ser amados y de amar. La Cuaresma llama a la puerta: aprovecha el tiempo..., despierta, se acerca la hora de intensificar el amor, despertar al amor.
DOMINGO, 14 DE FEBRERO DE 2021
DEJEMOS NUESTRA PEQUEÑEZ EN DIOS
Manos Unidas, ya tocando la Cuaresma. Hermanos, despertemos. El mundo necesita del Señor; el mundo necesita de nosotros, de cada uno de nosotros. Es cierto que aquello que podemos aportar es, aparentemente, insignificante; sí, es así; es poco, insignificante; pero, el Señor no nos pide más; nos pide esos pocos panes que tenemos, a sabiendas que, en comparación y viendo la multitud que tenemos delante, es totalmente insuficiente; pero, el Señor nos insiste: traed estos pocos panes, dejemos en manos del Señor lo poco que tenemos. Lo importante no es tanto lo que hacemos cuanto la capacidad que tenemos de dejar nuestra pequeñez en sus manos. El que hace el milagro y la transformación es el Señor, Quien le da eficacia a nuestra pequeñez es el Señor. Entrar en el misterio de Dios es aprender a valorar la grandeza que da el SEÑOR A TODO LO PEQUEÑO QUE SOMOS Y TENEMOS. No cambiemos los términos; lo grande pertenece al Señor; a nosotros toca lo pequeño, lo insignificante; ahora bien, esto, lo pequeño, en manos de Dios, es INCONMENSURABLE. Hoy, manos Unidas, dejemos lo insignificante en manos de Dios; el próximo miércoles empieza la Cuaresma; vamos a dejarnos renovar por el Dios que nos ama. Estaremos atentos a toda novedad.






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